“El mundo del hombre contemporáneo se funda sobre los resultados de la ciencia: el dato reemplaza al mito, la teoría a la fantasía, la predicción a la profecía.”
Mario Bunge
En Evolutea, como equipo de profesionales especializados en el apoyo a niños con trastornos del neurodesarrollo, nos encontramos a menudo con mitos sobre el autismo que pueden dificultar tanto la comprensión como la intervención adecuada en su desarrollo. Estos mitos, aunque bien intencionados, a menudo se basan en malentendidos que afectan tanto a familias como a profesionales que acompañan a los niños. Hoy, queremos compartir algunas realidades respaldadas por la evidencia científica para ayudar a romper estas ideas preconcebidas y ofrecer un enfoque más respetuoso y positivo hacia los niños con autismo.
Socialización en niños con autismo
Uno de los mitos más comunes es la idea de que los niños con autismo no quieren socializar. A menudo se cree que no tienen interés en interactuar con los demás, pero la realidad es muy diferente. Autores como Tony Attwood, uno de los mayores referentes en el campo del autismo, nos enseñan que muchos niños con autismo realmente desean conectarse con los demás, pero sus dificultades para interpretar señales sociales o para comunicarse de manera efectiva pueden hacer que la interacción resulte desafiante. No es una falta de deseo, sino una barrera en la comunicación. Es aquí donde nuestra labor como terapeutas es crucial para preparar intervenciones que puedan abrir puertas para facilitar las interacciones y fomentar relaciones más profundas.
Intervención terapéutica en niños con autismo
Otro mito frecuente es la idea de que todos los niños con autismo deben recibir las mismas terapias. Sin embargo, cada niño es único, y los enfoques terapéuticos deben ser personalizados. Lorna Wing, una de las autoras más influyentes en el campo, enfatizó la importancia de la individualización en la intervención. No hay un enfoque único que funcione para todos, y lo que resulta eficaz para un niño puede no serlo para otro. Por eso, en Evolutea apostamos por un enfoque integrador, pues sabemos que es crucial adaptar las terapias a las características, intereses y necesidades particulares de cada niño. Un niño que se siente motivado por sus intereses puede aprender mucho más cuando esos intereses se integran en la terapia, lo que no solo hace que el aprendizaje sea más significativo, sino también más efectivo.
La función de los intereses repetitivos en el autismo
Muchas personas creen que los intereses repetitivos que presentan algunos niños con autismo deben ser eliminados. Este es otro mito que, lejos de ser útil, puede frenar el desarrollo. Stuart Shanker, experto en el desarrollo infantil, destaca que estos intereses, aunque a menudo percibidos como un obstáculo, pueden ser una herramienta poderosa si se usan de forma estratégica. Al integrar los intereses repetitivos en el proceso terapéutico, podemos enseñar nuevas habilidades y facilitar la participación social, convirtiendo lo que podría considerarse un desafío en una oportunidad de aprendizaje.
La importancia de las rutinas en niños con autismo
También es frecuente la creencia de que los niños con autismo necesitan rutinas estrictas y rígidas para sentirse seguros. Si bien la estructura es esencial, expertos como Temple Grandin nos muestran que el equilibrio entre estructura y flexibilidad es clave. Los niños con autismo se benefician de una rutina que les proporcione seguridad, pero también deben tener espacio para adaptarse a los cambios y desafíos que la vida les presenta. Esta flexibilidad les ayuda a desarrollar autonomía, a reducir la ansiedad y a aumentar la confianza en sí mismos.
La expresión de emociones en el autismo
Un mito particularmente dañino es el que dice que los niños con autismo no sienten emociones. La realidad es que, al igual que cualquier niño, experimentan un amplio abanico de emociones. Sin embargo, pueden tener dificultades para expresarlas de manera convencional, lo que puede generar malentendidos. Simon Baron-Cohen señala que los niños con autismo pueden tener dificultades para identificar y comunicar sus emociones, pero eso no significa que no las sientan. Reconocer las formas sutiles en que expresan sus emociones y responder adecuadamente es fundamental para apoyarlos de manera efectiva.
La autonomía en niños con autismo
Finalmente, uno de los mitos más persistentes es la idea de que los niños con autismo siempre serán dependientes. Afortunadamente, este mito también se desvanece cuando entendemos que, con las intervenciones adecuadas, muchos niños con autismo pueden alcanzar altos niveles de independencia. El trabajo que realizamos en Evolutea se enfoca, entre otros objetivos, en enseñar habilidades funcionales y de vida diaria que promueven la autonomía. A través de enfoques basados en metodologías con amplia evidencia científica, observamos cómo los niños adquieren habilidades que les permiten manejar su vida diaria de manera más independiente.
En Evolutea, sabemos que romper estos mitos y ofrecer un enfoque basado en la evidencia es crucial para proporcionar a los niños con autismo el apoyo que necesitan para alcanzar su máximo potencial. Cada niño es único, y entender y respetar sus necesidades individuales es el primer paso para acompañarlos en su desarrollo. La colaboración entre profesionales, familias y educadores es esencial para crear un entorno inclusivo y lleno de oportunidades, donde cada niño pueda florecer.
Anabel Gispert. Equipo Evolutea